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CADA CUATRO FOTOGRAMAS
Premio del jurado al mejor cortometraje, Lucca Film Festival 2009
Finalista en el Festival internacional de cine y vídeo experimental Vallecas Puerta del Cine



Proyecciones:

Lucca Film Festival 2009 (Lucca, Italia, octubre de 2009)
The 8 Fest (Toronto, Canadá, enero de 2010)
Videographies, Festival des images expèrimentales et numèriques (Lieja, Bélgica, marzo de 2010)
Galería La Fábrica (Barcelona, España, junio de 2010). Sesiones de vídeo y cine experimental Amalgama
​Mostra de cinema periférico (Xacobeo 2010. La Coruña, España, junio de 2010).
3º Muestra de cine experimental y videoarte LBA, Filmoteca de Albacete (España, junio de 2010)
EXiS, Experimental Film and Video Festival in Seoul (Corea del Sur, septiembre de 2010)
International Super 8 Festival Szeged (Hungría, septiembre de 2010)
KLEX, Kuala Lumpur Experimental Film and Video Festival (Malasia, octubre de 2010)
Flicker Spokane Film Festival (Washington, USA, octubre de 2010)
Vallecas Puerta del Cine, Festival internacional de cine y vídeo experimental (Madrid, España, nov. 2010)
Muestra de pequeño formato cinematográfico (Barcelona, España, febrero de 2011)
19th Annual 100$ Film Festival (Calgary, Canada. Marzo de 2011)
The Museum-Gallery-Gallery Museum Two Minute Video Festival (Cincinatti, USA. May 20, 2011)
Cherry Kino (Leeds, UK. Mayo de 2011).
Programada:
Kaunas Biennial (Lituania. De septiembre a diciembre de 2011). Organizado por Laura Garbstiene

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Reseña de Gloria Vilches, publicada en Usos, estilos y formatos contemporáneos del audiovisual
de apropiación en España
:

Cada cuatro fotogramas (2009), de Alberto Cabrera Bernal, parte de un montaje de fragmentos empalmados
de películas en Súper 8 de diversa naturaleza. La mayoría proceden de escenas de acción en color de películas comerciales no reconocibles. También encontramos, aunque en menor medida, imágenes cinematográficas externas
a las propias películas pero presentes en las bobinas, como títulos de crédito, logotipos de los grandes estudios
de Hollywood (20th Century Fox o Paramount) o marcas y contadores de cola cinematográfica. Todo ello es sometido
por el autor a la misma agresión externa: la perforación en el centro de la imagen, como reza el título,
cada cuatro fotogramas. Se trata, pues, de un cine que se podría calificar de estructural, en el sentido
de que aplica un patrón estricto y predecible, y que no parte (tanto) del valor visual o representacional
de la imagen sino de una proposición, una idea formal que pone en primer término alguna de las propiedades
específicas del medio. En este caso, la perforación genera un efecto de flicker, un parpadeo lumínico
(es importante no perder de vista que, en su formato cinematográfico, la perforación realizada en la película
deja pasar la luz del proyector directamente hasta incidir en la pantalla de proyección). Pero ante todo
remite a la condición objetual de la bobina cinematográfica, del rollo agujereado. En este sentido, el autor
ha afirmado que concibe esta película como una escultura fílmica, y ha reconocido la influencia en este film
de los cortes que Gordon Matta-Clark ejecutó en diversos edificios.

Un primer visionado puede dejar la sensación de que el montaje es caótico, los fragmentos de película heterogéneos
y su elección arbitraria. Cada fragmento utilizado se monta con su sonido correspondiente, lo que provoca
que los cortes se noten aún más por el cambio de nivel sonoro. Sin embargo, un visionado atento revela
que la elección de las imágenes y su orden está muy trabajado. La película se inicia con unos policías recogiendo
del suelo a un hombre, y termina con su desplome, justo antes de ser levantado. Este esquema de segmentación
en dos de una escena e inversión de su orden reaparece en otros momentos -un chico salta de un tejado a otro,
por ejemplo, y la película nos muestra antes su caída que su impulso previo. El contenido también juega un papel importante. Por ejemplo, en diversas ocasiones aparecen en las imágenes referencias a las armas de fuego:
policías, vaqueros, pistoleros, todos armados y alguno incluso apretando el gatillo. Esto conecta precisamente
con la perforación, que en tal contexto recuerda al agujero que dejaría un balazo en la pantalla.